Hacer un correcto mantenimiento de la embarcación es casi tan importante como saber navegar. De lo contrario, empezarán a aparecer problemas y no podrás disfrutar de la experiencia. Pero… ¿cuáles son las averías frecuentes en un barco?

En el artículo de hoy queremos tratar este tema y destacar algunos fallos que suelen aparecer, sobre todo cuando no se es constante con las tareas de mantenimiento. ¡No te lo pierdas!

¿Cuáles son las averías frecuentes en un barco? ¡Aprende a identificarlas!

Cuando hablamos de averías que son habituales en un barco, hemos de referirnos sobre todo a cuatro tipos. Sigue leyendo para conocer todos los detalles.

  • Fallos en las baterías: Y, especialmente, baterías descargadas. Hay personas que dejan su embarcación parada en cuanto termina el buen tiempo. Somos conscientes de que es temporada baja -aunque siempre puedes navegar en invierno si te gusta la tranquilidad-, pero ¡no descuides tu barco! Si lo haces, puedes encontrarte con situaciones no deseadas cuando quieras volver a usarlo. Nuestro consejo es que hagas alguna revisión de las baterías durante estos meses.
  • Óxido y corrosión: Y esto sucede, sobre todo, por la humedad que se acumula en distintas partes del barco. La mejor forma de evitar este tipo de problemas es asegurarte de que siempre lo dejas todo bien seco. De hecho, si no vas a usar tu embarcación durante una temporada, te aconsejamos que vayas visitándola a menudo para asegurarte de que todo se mantiene en buen estado. 
  • Fallos de motor: Muchos de ellos ocasionados por el envejecimiento del combustible o la obstrucción del conducto del gasoil, en el caso de los motores diésel. Aunque hay veces en las que una avería no puede evitarse, muchas veces la causa es el descuido de las labores de mantenimiento. Revisa periódicamente los elementos básicos, mantente al día con los recambios de aceite y procura que tu embarcación no esté parada durante demasiado tiempo.
  • Problemas en elementos básicos: Y aquí podemos estar hablando de roturas en las velas o de fallos eléctricos, como los que afectarían a las luces de navegación. Una vez más, esto puede evitarse con una mayor atención. Por ejemplo, si reparas una pequeña rotura en la vela en cuanto la veas, evitarás que llegue a rasgarse del todo.

Mantenimiento: la clave para evitar la mayoría de estos fallos

Ya lo hemos dicho, pero no nos cansamos de repetirlo. Un buen mantenimiento es el mejor remedio para cualquiera de estas averías. Si bien es cierto que, con los años, tu barco acabará teniendo algún fallo, ¡evitémoslo mientras sea posible! No descuides las revisiones periódicas y, muy importante, haz tú un pequeño repaso general antes de salir a navegar. La prevención nunca está de más.

Estas son algunas averías frecuentes en un barco, pero… ¿quieres seguir descubriendo los secretos del mundo de la náutica? Contacta con nosotros y ¡apúntate a nuestros cursos!