Puede que pienses que el barco se mueve meramente por la fuerza del viento, pero esto no es del todo así. Sí que lo era antes, cuando se usaban velas cuadradas, pero esto tenía como resultado una falta de maniobrabilidad. Esto ha ido evolucionando hasta dar con la técnica que utilizamos hoy en día para la propulsión en embarcaciones de vela.

Ahora, que usamos velas curvas en forma de triángulo o trapecio, el funcionamiento es ligeramente diferente. Vamos a ver exactamente en qué consiste el proceso.

La función del viento en la propulsión de las embarcaciones de vela

El aire que entra por sotavento -parte convexa de la vela- se acelera al tener que entrar en un canal más estrecho; el aire que entra por barlovento -o parte cóncava- entra en un canal más amplio y, por lo tanto, se desacelera.

En palabras más sencillas, el aire se mueve más rápido en la parte exterior que en el interior de la vela. De esta forma, se genera una mayor fuerza en esta parte interior, y esto es precisamente lo que hace que tu embarcación se mueva.

¿Qué sucede con esta fuerza? Que es perpendicular a la embarcación. Por lo tanto, si nos dejáramos llevar totalmente por ella, el barco se movería de forma lateral. Para eso sirven precisamente la quilla, la orza y el timón de tu embarcación de vela: para controlar su inclinación.

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En este artículo te hemos dado algunas pinceladas sobre cómo funciona la propulsión en embarcaciones de vela. Sin embargo, hay muchos más detalles que puedes conocer y que te ayudarán en la navegación, tanto en embarcaciones de vela como en embarcaciones de motor. Solo tienes que elegir el curso de Área Náutica que mejor se adapte a tus necesidades.

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