Navegar a vela es una afición fantástica con la que puedes vivir experiencias únicas acompañado por tu familia, tus amigos o a solas. Hoy continuamos aclarándote algunos conceptos básicos, tal y como hemos ido haciendo en publicaciones previas, y te hablamos de los rumbos de navegación. ¡Sigue leyendo!

Como ya te contamos en el artículo anterior, el viento en la navegación es un factor muy importante y, teniéndolo en cuenta, puedes hacer diferentes maniobras. Así que, si quieres conocer las características de cada rumbo de navegación, ¡coge papel y boli que empezamos!

Navegar a vela: rumbos de navegación respecto al viento

Proa al viento 

Para empezar, debes saber que este es el único rumbo que no puedes tomar con una embarcación a vela. Se trata del denominado proa al viento o contra el viento. Dicho de una forma más técnica, no puedes navegar a vela en un ángulo de 0º hasta 40º-45º respecto al viento.

Rumbo de ceñida 

Es lo más cerca que vas a estar de navegar contra el viento. Se da cuando el barco navega en un ángulo de aproximadamente 45º respecto al viento. Navegar con este rumbo es difícil y muy exigente técnicamente, pero… ¡con nuestros cursos puedes convertirte en todo un experto! 

Rumbo a un descuartelar

Es un rumbo intermedio entre el de ceñida y el de través, con las velas un poco más abiertas que en el primero. Estarás navegando en un ángulo de 60-70º respecto al viento, por lo que conseguirás algo más de velocidad que con el rumbo de ceñida

Rumbo de través 

Se trata de navegar formando un ángulo de 90º respecto al viento, con este entrando perpendicularmente desde babor o estribor. Igual que decíamos del rumbo anterior que era el más difícil, de este podemos destacar que es el más fácil. ¿Por qué? Porque perdona más los errores, de modo que es una buena opción para los principiantes. 

Rumbo de largo

Es el que utilizas cuando navegas en un ángulo de 120º respecto al viento. Es el más adecuado si lo que quieres es velocidad porque, al entrar el viento por la aleta, puedes planear las olas y navegar más rápido. ¿Lo has probado?

Rumbo de aleta

Es un intermedio entre navegar a popa y hacerlo con un rumbo de largo: concretamente, se refiere a tomar un ángulo de 150º respecto al viento. 

Importante: en este rumbo siempre tendrás que cazar la trapa para evitar que se levante la botavara y provoque una torsión en la vela mayor. Si no lo hicieras, disminuiría el ángulo de incidencia del viento y, por lo tanto, su potencia.

Rumbo de popa redonda

Tomar el rumbo de popa redonda consiste en navegar en un ángulo de 180º respecto al viento: es decir, el viento entrará directamente por popa.

Aunque puedas pensar que no, lo cierto es que este es un rumbo lento y complicado porque, al llevar las velas abiertas al máximo, la embarcación pierde estabilidad y es fácil trasluchar involuntariamente.

Ya conoces los rumbos de navegación, pero ¿cómo manejar tu embarcación en cada caso? Contacta con nosotros y ¡descúbrelo con nuestros cursos!