Navegar con niños puede convertirse en un placer, y un excelente plan para el verano. Pero, por supuesto, también conlleva una responsabilidad a la que hacer frente. Hoy, en Área Náutica, te damos una serie de consejos ¡para que disfrutes de la experiencia!

Lo primero será comprobar la meteorología: no queremos que el mal tiempo sea un obstáculo a una jornada de disfrute. Luego, asegúrate de que no falta a bordo un buen equipo de seguridad. El chaleco salvavidas es un imprescindible, sobre todo con niños. Una vez esté todo a punto, ¡es hora de lanzarse a navegar!

Navegar con niños significa dejarles participar en la experiencia

Es importante que estés constantemente pendiente de los niños, pero también que les dejes participar en la experiencia. Explícales cuáles son las normas a bordo y de qué manera tienen que comportarse: por ejemplo, detalles como que no deben acercarse a la botavara. Tener esa responsabilidad y ese papel activo en la navegación les motivará más que si te limitas a ir detrás de ellos durante todo el día. Y el hecho de saber que ellos entienden las normas te hará sentir más relajado.

También sería una buena idea hacer otras actividades complementaria, como paddle surf, pero esto ya dependerá de vuestro plan.

Asegúrate de que cuentas con suficiente tripulación

Hay algo que está claro: no podrás gobernar el barco y vigilar a los niños todo el tiempo. Para concentrarte en una actividad, es necesario que haya como mínimo otro adulto que se ocupe de la otra. Es más, si piensas que puedes necesitar ayuda para las tareas de navegación, procura que haya al menos tres adultos.

De esta forma, no solo será una jornada más segura, sino que todos seréis capaces de relajaros y disfrutar.

¿Medidas de seguridad? ¡No te dejes ninguna!

Si tienes pensado pasar alguna noche en el barco, adapta las camas con redes especiales para este propósito. Te evitarás disgustos si alguno de los niños se cae. 

Por otro lado, fíjate en que lleven unos zapatos que no resbalen y, por supuesto, en que van protegidos del sol. Gafas de sol, gorra o sombrero y crema solar no pueden faltar en vuestro día de navegación.

Y ¿los mareos? Si los niños se marean, no disfrutarán del día y es posible que no quieran volver a navegar; si te mareas tú, te será difícil estar pendiente de ellos. Para que todos salgáis ganando, una caja de biodraminas a bordo nunca va mal. Ya sabes: mejor prevenir que curar.

Y ahora, ¿estás preparado para navegar con niños? ¡Te encantará!